LOS FRUTOS DEL ESPÍRITU SANTO. 6.- MAGNANIMIDAD
MAGNANIMIDAD, APOSTAR A LO GRANDE POR DIOS Pilar SALCEDO Hay una lucha de la que nadie puede escapar. Lo afirma ya el libro Job: « ¿No es milicia lo que hace el hombre en la tierra? » (Jb 7,1). Basta abrir los ojos para descubrir la lucha a muerte entre el bien y el mal. Querámoslo o no, estamos dentro de ella. San Pablo se preocupa del uniforme de campaña: « Ceñida la cintura con la verdad; la Justicia como coraza; calzados los pies, con el celo del Evangelio; embrazando el escudo de la Fe; en la cabeza el yelmo de Salvación y la espada del Espíritu que es la palabra. .». (Ef 6,14-17). Para este combate espiritual, el Espíritu Santo nos regala el don de la Fortaleza. Viene a reforzar la virtud cardinal de la Fortaleza y consiste en preparar nuestras almas para la victoria, « revistiéndonos de la misma fuerza de Dios ». No somos nosotros los que luchamos, es Dios que lucha en nosotros. En todo combate hay tiempos de atacar y tiempos de resistir; a veces, horas interminables esper...



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